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ROE (Return on Equity)

Rentabilidad que la empresa genera sobre el capital de los accionistas.

El ROE divide el beneficio neto entre el patrimonio neto y se expresa en porcentaje. Responde a una pregunta muy concreta: por cada euro que los accionistas tienen puesto en la empresa, ¿cuánto beneficio produce al año?

Es probablemente el ratio de rentabilidad más usado, y con razón: captura de un vistazo si un negocio es bueno o mediocre. Una empresa que gana 15 € al año por cada 100 € de capital propio está haciendo algo bien; otra que gana 3 € está atada a un negocio que apenas remunera el capital que consume.

Como referencia orientativa, un ROE sostenido por encima del 15 % indica un negocio sólido, y por encima del 25 % suele señalar alguna ventaja competitiva real: una marca, una patente, un efecto de red, algo que impide a la competencia igualar los márgenes. La palabra clave es sostenido: un año bueno no dice nada, cinco seguidos dicen bastante.

Y aquí viene el matiz que convierte al ROE en un ratio traicionero. El denominador es el patrimonio neto, es decir, activos menos deudas. Si una empresa se endeuda para recomprar sus propias acciones, el patrimonio neto baja y el ROE sube mecánicamente, sin que el negocio haya mejorado en absoluto.

El ejemplo lo deja claro. Una empresa con 1.000 M€ de patrimonio gana 100 M€: ROE del 10 %. Pide prestados 500 M€ y los usa para recomprar acciones. Ahora el patrimonio es de 500 M€ y, descontando intereses, gana 80 M€: ROE del 16 %. El ratio ha subido seis puntos y la empresa vende exactamente lo mismo, con más deuda y más riesgo. Un ROE alto puede ser señal de excelencia o de ingeniería financiera, y desde fuera se ven idénticos.

Por eso el ROE no se mira solo. El ROA divide el beneficio entre el total de activos e ignora cómo están financiados, así que delata el truco: si el ROE sube mientras el ROA se queda plano, la mejora viene del apalancamiento, no del negocio. El ROIC, que mide el retorno sobre todo el capital empleado —propio y ajeno—, es la versión más completa de la misma idea.

Cuándo NO usarlo. En bancos el apalancamiento es inherente al modelo de negocio, así que comparar su ROE con el de una empresa industrial no tiene sentido. En compañías con patrimonio neto negativo —ocurre tras años de pérdidas o de recompras agresivas— el ROE sale negativo o absurdamente alto y no significa nada. Y en empresas con muchos intangibles, el patrimonio contable puede estar muy lejos del valor real de lo que poseen.

En resumen: el ROE es un excelente primer filtro y una pésima conclusión. Alto y estable durante años, con deuda contenida, es de las mejores señales que da la contabilidad. Alto y reciente, con la deuda creciendo, suele ser otra cosa.

Preguntas frecuentes

¿Qué ROE se considera bueno?

Por encima del 15 % de forma sostenida se considera sólido, y por encima del 25 % suele indicar una ventaja competitiva. Pero el umbral depende del sector y, sobre todo, de la deuda: un ROE alto conseguido con mucho apalancamiento no es equiparable a uno conseguido sin él.

¿Por qué un ROE muy alto puede ser mala señal?

Porque el patrimonio neto está en el denominador. Endeudarse para recomprar acciones reduce ese patrimonio y dispara el ROE sin que el negocio mejore. Cuando el ROE sube mientras el ROA se mantiene plano, la mejora viene de la estructura financiera, no de la operación.

¿ROE o ROA?

El ROE mide el retorno para el accionista; el ROA, la eficiencia con la que la empresa usa todos sus activos, financiados como sea. Para juzgar la calidad del negocio en sí es más limpio el ROA. Lo más informativo es mirar los dos: la distancia entre ambos es, básicamente, el apalancamiento.

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